WASHINGTON.- Aunque sus filtracionesya no causan el inmensorevuelo que provocó la publicaciónde los primeros cables confidencialesdel Departamento de Estado,en noviembre pasado, los efectosde Wikileaks siguen sintiéndosecon fuerza en regiones comoAmérica Latina, con consecuenciaspara la diplomacia estadounidense.
Persona non grata
La última "víctima" en la regiónha sido la embajadora estadounidenseen Quito, Heather Hodges, aquien el gobierno de Rafael Correadeclaró ayer "persona non grata" einvitó a salir del país lo antes posible.El trasfondo: la "insuficiente einsatisfactoria" respuesta que dioHodges al canciller ecuatoriano,Ricardo Patiño, cuando este le pidióexplicaciones por unos cablesfiltrados porWikileaks y presuntamentefirmados por ella, en losque se presume que Correa conocíapresuntos actos de corrupciónde miembros de la cúpula policial.La resolución ha sido adoptadatras una reunión mantenida entrePatiño y la embajadora.
"No es una ruptura"
El gobierno ecuatoriano se apresuróa puntualizar que la decisióncontra Hodges -que abandone elpaís lo más rápido posible- se tratade una reacción dirigida contrauna persona y no contra todo elgobierno de Barack Obama.Y subrayóque este caso no implica, nimucho menos, una ruptura de relacionescon los Estados Unidos."Resulta desafortunado que losdocumentos publicados en ?Wikileaks?hayan hecho imposible quese continúe colaborando con la actualembajadora en Quito, pero esperamostrabajar con cualquiernuevo embajador y cualquier otrofuncionario estadounidense apropiadamentedesignado", escribióla oficina del embajador ecuatorianoen Washington, Luis Gallegos.